Entrevistamos
a Alex Ollé, director del nuevo espectáculo de La Fura,
que se representará este mes en Avilés y Gijón.
La idea de hacer esta obra ¿proviene directamente de
los hechos acaecidos en Rusia o ya tenías la idea de preparar
algo en esta línea?
Digamos que la cosa proviene un poco de tres cuestiones: una es la que
sucedió en 2002, la entrada del grupo chechenio al teatro Dubrovka
de Moscú. por el hecho de haber sido en un teatro, me causó
una impresión especial y sobre todo una reflexión, porque
era como un teatro dentro del teatro. Por otro lado, yo llevaba un tiempo
adaptando clásicos y tenía ganas de trabajar con una propuesta
actual. Por último, hay una voluntad de compromiso con el trabajo,
yo empecé personalmente con La Metamorfosis de Kafka,
en la que se muestran una serie de temas para reflexionar y aquí
hago lo mismo.
¿Aquí
se trata más de que el público viva una experiencia singular
y fuerte o se pretende mandarle algún mensaje?
No, mensaje no. Una reflexión. No está planteado
como espectáculo furero para que la gente pase miedo. Es un espectáculo
de texto que reflexiona sobre el terrorismo. La obra está descontextualizada,
política y geográficamente, con lo que sucedió
allí. No pasa en Rusia ni salen chechenios. Esto empieza con
la obra de teatro, hay la irrupción de los terroristas y a partir
de ese momento se van alternando trozos de Boris Godunov con situaciones
de los terroristas. La gente ve un Kalashnikov y un pasamontañas,
y no se asustan, pero se impresionan, no porque piensen que es verdad,
sino porque se sienten colocados en el lugar de un rehén.
¿Les
ha costado mucho a los actores meterse en el papel de terroristas?
Si. En ese sentido ha sido un working progress, hemos partido
de un texto con una serie de escenas, y durante los dos meses de ensayo
se han ido variando tanto el texto como el propio espectáculo.
Hemos creado escenas o ideas que permitan al espectador sentirse en
el centro de la acción, por ejemplo, el hecho de que trabajamos
con cámaras en directo en el teatro y se puede ver lo que está
sucediendo fuera de la sala, con supuestas imágenes del gobierno
haciendo un gabinete de crisis, las fuerzas de seguridad fuera del teatro…
¿Con
qué disposición recomiendas que vaya el espectador al
teatro a ver esta obra?
Yo le diría que es un espectáculo que lleva a
la reflexión, y que emocionalmente en algunos momentos llega
al público. Es un espectáculo a la italiana. Pero tiene
la particularidad de que sucede en medio del público. Cuando
la gente dice “terrorismo” y “Fura”, las expectativas
son la ostia, pero este es un tema del que no se puede hacer espectáculo,
porque es muy delicado y entra en muchas susceptibilidades. Nosotros
no vamos a poner al espectador en el lugar del rehén, lo tiene
que hacer él mismo a partir de la reflexión y del texto. |